A 70 años de un ícono: Muerte de un miliciano



La “historia oficial” dice que el 5 de septiembre de 1936, en el Cerro Muriano, Robert Capa logró fotografiar a un miliciano anarquista en el instante que es herido de muerte. Historiadores ponen en duda su veracidad y otros la defienden a capa y espada. Sigue siendo la mayor polémica en torno a una foto.

La imagen, grandilocuente y teatral, pasó a convertirse en uno de los íconos del fotoperiodismo de todos los tiempos. Está cargada de la impronta de la Guerra Civil en España, cuyo territorio fue disputado por ideologías antagónicas. La foto de Robert Capa (Endro Friedmann) ha servido para alimentar una visión romántica de la que se creía era la lucha entre el bien y el mal pero, en una de esas, es apenas una puesta en escena.

La fotografía, nada inocente por cierto, muestra a un soldado que pareciera morir abatido por una ráfaga de ametralladora en el campo del honor y al estilo de Hollywood: de manera tan heroica como conmovedora.

Publicada por primera vez en la revista francesa Vu el 23 de septiembre de 1936 bajo el subtítulo “Comment ils sont tombes” (“Cómo ellos son muertos”) y, diez meses después, en la norteamericana Life del 12 de julio de 1937 para ilustrar el articulo “Death in Spain: The Civil War has taken 500,000 lives in one year” (Muerte en España: la Guerra Civil se cobró500.000 vidas en un año). Esa foto fue la puerta de ingreso a la celebridad de Endro Friedmann, quien por entonces comenzaba a utilizar el seudónimo de Robert Capa.

Era un joven ambicioso de 23 años de edad que, con el tiempo, demostró ser el más importante corresponsal de guerra de la historia, ofrendando su vida en Indochina, en 1954. En ese sentido, su valor y coraje no pueden ser puestos en duda en lo más mínimo, ni tampoco el sentido épico y trascendente de sus imágenes que están entre las mejores de la historia del fotoperiodismo.
Pero no es sobre su persona donde existen dudas, sino en relación a una imagen que plantea algunos interrogantes.


Vagos recuerdos de Capa

Robert Capa ofreció diferentes versiones de cómo hizo la foto, que han sido compiladas por el crítico e historiador de fotografía Luca Pagni (1).

En una relata que permanecía al cubierto en una trinchera mientras los “franquistas estaban tirando con una ametralladora” y que “de tanto en tanto, un grupo saltaba fuera cuando recibían la orden de conquistar la posición de los nacionalistas”. En un determinado momento, dice que sacó un brazo fuera de la trinchera empuñando la Leica, apuntó y cuando sintió partir la carga de los milicianos, hizo la foto.

Pero en Septiembre de 1937, el diario New York World-Telegram había dado una versión diferente: el miliciano había saltado fuera de la trinchera seguido por Capa y, al iniciarse el fuego de la ametralladora, automáticamente hizo la foto, cayendo a la derecha del cuerpo del miliciano abatido.

Una tercera versión, del mismo Capa, cuenta que conocía al miliciano, con quien solía hacer bromas y que se habían puesto a correr hasta que en un determinado momento lo encuadró con la cámara y de improviso una ráfaga de ametralladora lo abatió.

Después, envió el rollo a París, para que fuera revelado, y al regresar a Francia tres meses más tarde se sorprendió al haberse convertido en un “fotógrafo famosísimo”.

Comienzan las dudas


En la edición de “Fotografía Italiana” de junio de 1972, el curador, crítico e historiador Piero Berengo Gardin fue el primero en sembrar dudas sobre la autenticidad de aquella fotografía, después de analizar una tira de contactos del negativo original que, aparentemente, es lo único que se conserva de las tomas realizada por Capa (2).

En la serie de cuadros aparece el primero y el segundo miliciano, y en cuadros subsiguientes, está saludando junto a otros soldados de su compañía. Esa fue la punta del ovillo en sembrar una duda que continúa hasta nuestros días.
Otro empujoncito hacia el abismo fue dado por el fotógrafo inglés O’Dowd Gallagher, corresponsal del London Daily Press durante la Guerra Civil. En una entrevista que le hizo el historiador Phillip Knightley en 1974, afirmó que “yo y Capa le dijimos a la autoridad que lamentábamos no poder obtener aquellas fotos que los diarios esperaban de nosotros. Entonces la autoridad organizó un simulacro de ataque y nosotros obtuvimos las fotos que queríamos”.

Investigaciones posteriores determinaron que Gallagherno estaba en Córdoba en septiembre de 1936. Además, en otro reportaje dijo que las maniobras eran realizadas por tropas nacionalistas, lo cual no se ajusta a la verdad ya que incluso en la gorra del miliciano se puede leer la sigla “CNT”, de la agrupación anarco-sindicalista “Confederación Nacional de Trabajo”.

Al margen de esos devaneos, quien aporta elementos contundentes es el investigador Luca Pagni que, como ya lo mencionamos, le ha dedicado mucho tiempo y esfuerzo al tema.

Federico Borrell


La versión de que el miliciano de la foto es Federico Borrell García surgió del testimonio Mario Brotóns Jordá, autor del libro “Retazos de una época de inquietudes” (1995), quien a los 14 años de edad se había alistado en la Milicia Republicana habiendo participado del combate del Cerro Muriano en septiembre de 1936.

Había conocido al hermano menor de Borrell García, de nombre Evaristo, quien le dijo que Federico había muerto ese día en el Cerro Muriano.

Esos datos servirían para confirmar la filiación de un miliciano que pertenecía a una unidad de Alicante y que habría muerto el 5 de septiembre de 1936, pero no es una prueba de que la foto haya sido obtenida en la misma circunstancia. No se niega la existencia del miliciano ni como fue su muerte, sino que el punto es la veracidad de la foto.
Hay que considerar que el testimonio de Brotóns Jordá fue realizado medio siglo después en referencia a acontecimientos y personas que había conocido cuando tenía 14 años de edad. Capa, ni sus contemporáneos, jamás mencionaron a Federico Borrell, ni a nadie, como el protagonista de la imagen (3).

Luca Pagni ha echado un poco más de leña al fuego: le escribió al Archivo General de la Guerra Civil Española, preguntando sobre el miliciano. En diciembre de 2002, Miguel Angel Jaramillo Guerreira, su responsable, le respondió: “en este archivo no aparece fichado el fallecimiento de Federico Borrell e igualmente mi extrañeza al ver que un dato tan relevante no se confirme con la copia del documento o con la referencia al mismo en el archivo en que se ha encontrado”.
Richard Whelan, biógrafo de Capa y conservador de su archivo en el ICP de Nueva York, como era de esperarse defiende a “Capa y espada” la autenticidad de la foto basándose en la identificación de quien fue el muerto realizada por Mario Brotóns, pero Pagni le retruca que “en ningún archivo militar o civil español está registrada la muerte de Federico Borrell García, nombre ligado al “Miliciano que cae”.

Whelan insiste con una arenga: “Espero que la difamatoria controversia que ha puesto en entredicho la reputación de Robert Capa durante más de veinte años concluya por fin con un veredicto decididamente favorable a la integridad de Capa”.

El historiador español Miguel Pascual, autor del libro “Milicianos”, azuza la llama con el aporte de una carta de 1937 en la que un testigo relata que aquel joven del batallón de Alcoy murió a las cuatro de la tarde al ser alcanzado por una bala mientras defendía una de las baterías de 7,5 cm del Quinto Ligero de Valencia, pero sucedió cuando estaba parapetado detrás de un árbol. ¡Capa lo fotografió corriendo en campo abierto!

¿dos milicianos?

Mediante la superposición de las fotografías publicadas por “Vu” en septiembre de 1936, en la que dos milicianos aparecen “abatidos” casi en un mismo momento, Pagni demuestra que el desplazamiento de la cámara fue mínimo, como si estuviera montada en un trípode.

Es ahí donde surge la primera sorpresa: exactamente en el mismo lugar y con apenas una pequeña diferencia de encuadre, Capa fotografió nada menos que a dos milicianos que caen heridos. El había declarado que la foto la tomó literalmente “al vuelo”.



La Leica de la década del 30, que es la cámara de Capa dice haber utilizado, tiene un sistema de avance de la película por medio de una perilla que no permite realizar rápidas secuencias. Pero aún en el caso de que pudiera haber sido veloz como un rayo, ¿Cómo es posible que dos personas caigan bajo fuego enemigo en elmismo lugar y casi en el mismo momento y que, además, el encuadre sea casi idéntico?




Otro detalle interesante se refiere al propio archivo de Magnum Photos, donde la foto según Luca Pagni ha tenido tres versiones: “September 5th, 1936(?). Repubblican soldier.”; “probably September 5th, 1936. Loyalist militia” y la última, “September 5, 1936. Republican militiaman (Federico Borrell Garcia) at the moment of death. (“The Falling Soldier”) ICP 154". También menciona Pagni que “raramente hayan sido publicadas, todas juntas, las fotos hechas por Robert Capa en las varias batallas en las cuales ha participado”.









La nueva Hipotesis






Una nueva teoria refuta las versiones sobre un montaje. El capitan Robert L. Franks Jefe del Departamento de Homicidios de Memphis (USA). Dice que la foto es real, el soldado que cae herido por una bala es veridica por un detalle,el desu mano izquierda, que demuestra que el impacto de la bala sumado al dolor hizo que los dedos del soldado se encurbaran hacia dentro, en cambio si hubiese sido un montaje las manos estarian extendidas para evitar el golpe de la caida, por lo tanto este reflejo inconciente demuestra la veracidad del acontecimiento, ademas de mencionar que en la foto secuencia, seve que la formacion quefinalmente llega a la loma y se parapeta en posicion de combate es menor en numero, que la cantidad que aparecen saltando a ella, por lo que demuestra que hubo un ataque en contra de aquellos soldados y reafirma la posible muerte de algunos milicianos en la instantanea.

El miliciano recibió dos disparos



A modo de cierre valen las palabras de Santiago Navajas, quien con una sutil ironía escribió: “El 5 de septiembre de 1936 Francisco Borrell recibió dos disparos. El primero, por la espalda, le mató. El que recibió de frente le inmortalizó. La foto de guerra más famosa, del más valiente de los reporteros gráficos, Robert Capa , quizás sea sólo un montaje. Hay a quien le importa sobremanera y a quien le importa un bledo”




(1) www.photographers.it/cultura/index.cfm y, respecto a todos los documentos sobre la autenticidad de la foto véase: http://www.photographers.it/articoli/Capa.htm.
(2). Según Cornell Capa, citado por Luca Pagni, su hermano Robert había perdido en 1940 una valija que tenía esos negativos y varias fotografías. La había confiado a un veterano de la Guerra Civil cuando estaba en Francia para que la escondiera y, de esa manera, evitar que cayera en manos de los Alemanes.En 1981, en los Archivos Nacionales de Francia, en París, fueron encontrados cuadernos con los contactos de 2.500 negativos que habían pertenecido a Capa.
(3) Los comentarios de Brotóns se pueden consultar en la página www.photographers.it/articoli/mariobrotons
.htm.

Mas informacion:

http://www.pbs.org/wnet/americanmasters/database/capa_r.html